
La pregunta del millón.
No para de preguntarme,
¿me quieres?
Si fuera otra situación, otra relación, seguramente yo ya le habría dicho que si, y con la boca grande. Que más da si es mentira o verdad? Es tan bonito decir te quiero, y que te lo susurren al oído...que lo soltamos sin más, sin darnos cuenta de su verdadera importancia.
Después de tantas relaciones fracasadas, falsas, y superficiales, con mi actual "pareja" estoy aprendiendo a ser sincera, a que todo lo que tengamos sea verdadero. No nos juramos amor eterno, no nos decimos palabras bonitas en vano, no nos damos una caricia sin sentirla, no nos besamos por cumplir, no vamos de la mano, por no ser, no somos ni novios, ni sabemos que somos. Pero si nos miramos, es sincero. Cada muestra de cariño, es sincera. Tal vez no tenga la seguridad que me gustaria, pero tengo algo verdadero.
Nuestro día a día consiste en reír, reír y más reír. Aunque debo reconocer que hay ciertas bromas que no me hacen reír tanto. Como la dichosa pregunta. Anoche me lo volvió a preguntar. Me enfadé y le dije que no tenía gracia. Me dijo que no era ninguna broma, y siguió preguntando, hasta que decidió afirmar que le quería. Y yo supongo que seguía de broma.
Aún así, no fui capaz de decirle que no, que me gusta mucho y le tengo un cariño enorme, pero que no, no le quiero.Dudaba. Y cómo puedo dudar? Lo poco que se de el, es lo poco que me ha contado y lo que he intentado interpretar de lo que ya se. Conozco sus caricias, conozco cada parte de su cuerpo, pero no conozco que hay más allá de su piel. No consigo abrir esa puerta. Tal vez porque yo no le dejo abrir la mía. Todo vuelve a quedar en algo físico, en el cariño que genera el contacto físico después de un tiempo, y nada más.
Quiero sentirme especial en su vida. Quiero que lo nuestro avanze. Pero en mi cabeza se repite constantemente lo mismo de siempre. "Te va a abandonar". ¿Cómo mostrarme, si solo puedo estar a su lado poniendome una coraza?
Tengo miedo. Los hombres, me dan miedo.
















